miércoles, octubre 31, 2007

cruel y feroz

arráncame el nombre.

los espejos pesan

de saberte animal

y mi carne alimenta

la fiera maldita del hambre.

mi cuerpo no es

sino materia prima

en la asfixia del verbo,

anatema de distancias,

un lázaro

enconado y sin resurreción,

un novato

que se duele

de sí.

8 Comments:

Blogger Fresa said...

hola, bueno me veo aqui frente a tus poemas... exelente, me encantaron... hace ya media hora que leo tus escritos y voy a volver por mas...

muy bueno tu estilo de escritura, ya que soy nueva en todo esto me estoy nutriendo, y haciendome en este ambito, no me canso d leer.

te saluda.

Dulce fresa.

jueves, noviembre 01, 2007 2:35:00 a.m.  
Blogger Iván said...

Precioso. La realidad del cuerpo puede atormentar a todo aquel que se mire en espejo. O a través. Puedes alimentar su rabia, su deseo de eternidad. Y la imagen que te devuelve dependerá de lo bien que te hayas portado con él.
Alimentemos a los miedos de la misma manera que nosotros nos nutrimos de ellos.
Me ha gustado mucho tu poesía. Y a mí me ha salido un comentaruo muy raro.
Un saludo!

jueves, noviembre 01, 2007 3:53:00 a.m.  
Blogger Ana María Fuster said...

y sí, arrancate el nombre, hasta los dedos, las uñas, y las palabras, tu poesía florece...
un abrazo

pd. lo de mañana domingo es a las 4pm

besos

sábado, noviembre 03, 2007 10:54:00 a.m.  
Blogger MaleNa - La Porteña said...

Que bueno leerte nuevamente.
Mis ojos y mis poros se inundan con tu poesía.

Gracias por la belleza.

Un abrazo.

miércoles, noviembre 07, 2007 1:46:00 p.m.  
Blogger Amarilis Tavarez Vales said...

Rayos Jo!!!
Me columpie con cada verso, y como me gusto lo de la fiera madita del hambre y la asfixia del verbo.
Abrazos.

domingo, noviembre 18, 2007 1:52:00 a.m.  
Blogger Elidio La Torre-Lagares said...

bueno, ya celebramos Halloween, comimos pavo, comienzo a afinar la guitarra pa' las parrandas y me tienes a secas, sin un poemita nuevo

viernes, noviembre 23, 2007 9:42:00 p.m.  
Blogger Elidio La Torre-Lagares said...

Ah, Jo: un regalo


Lady Lazarus

Lo logré otra vez,
Me las arreglo —
Una vez cada diez años.
Especie de fantasmal milagro, mi piel
Brillante como una pantalla nazi,
Mi diestro pie
Es un pisapapel,
Mi rostro un fino lienzo
Judío y sin rasgos.
Descascara la envoltura
Oh, mi enemigo,
¿Aterro acaso? —
¿La nariz, las cuencas vacías, los dientes?
El apestoso aliento
Se desvanecerá en un día.
Pronto, muy pronto, la carne
Que la tumba devoró
Se sentirá bien en mí
Y yo una mujer que sonríe.
Tengo sólo treinta años.
Y como gato he de morir nueve veces.
Esta es la Número Tres.
Qué desperdicio
Eso de aniquilarse cada década.
Qué millón de filamentos.
La multitud mascando maní se agolpa
Para verlos.
Cómo me desenvuelven la mano, el pie —
El gran desnudamiento.
Damas y caballeros.
Estas son mis manos
Mis rodillas.
Soy tal vez huesos y pellejo.
Sin embargo, soy la misma, idéntica mujer.
La primera vez que sucedió tenía diez.
Fue un accidente.
La segunda vez pretendí
Superarme y no regresar jamás.
Oscilé callada.
Como una concha marina.
Tenían que llamar y llamar
Recoger mis gusanos como perlas pegajosas/
Morir
Es un arte, como cualquier otra cosa.
Yo lo hago excepcionalmente bien.
Lo hago para sentirme hasta las heces.
Lo ejecuto para sentirlo real.
Podemos decir que poseo el don.
Es bastante fácil hacerlo en una celda.
Muy fácil hacerlo y no perder las formas.
Es el mismo
Retorno teatral a pleno día
Al mismo lugar, mismo rostro, grito brutal
Y divertido:
'Milagro!'
Que me liquida.
Luego una carga a fondo
Para ojear mis cicatrices, y otra
Para escucharme el corazón –
De verdad sigue latiendo.
Y hay otra y otra arremetida grande
Por una palabra, por tocar
O por un poquito de sangre
O por unos cabellos o por mi ropa.
Bien, bien, está bien HerrDoktor.
Bien. Herr Enemigo.
Yo soy vuestra obra maestra,
Su pieza de valor,
La bebe de oro puro
Que se disuelve con un chillido.
Me doy vuelta y ardo.
No creas que no valoro tu gran cuidado.
Ceniza, ceniza —
Ustedes atizan, remueven.
Carne, hueso, nada queda 00
Una barra de jabón,
Una alianza de bodas.
Un empaste de oro.
Herr Dios, Herr Lucifer
Cuidado.
Cuidado.
Desde las cenizas me levanto
Con mi cabello rojo
Y devoro hombres como el aire.

de Sylvia Plath

viernes, noviembre 23, 2007 9:47:00 p.m.  
Blogger Norelis Angélica said...

Me encanta.
Jocelyn, te llevo leyendo desde hace unos meses, pero no había tenido la valentía (ni una cuenta) para dejarte un comentario. Y aquí está. Soy fiel fanática.
Tambien, te escribo para invitarte a que pases por mi blog, que he recién creado: http://norelisangelica.blogspot.com

domingo, diciembre 02, 2007 1:46:00 p.m.  

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